Si non é vero é ben trobato: el movimiento independentista saharaui se ha encontrado de sopetón con su propia Aung San Suu Kyi. Uno se siente tentado a pensar que pudiera ser el fruto de una magistral acción de comunicación política, pero la realidad suele ser más caótica y prosaica que las creaciones imaginadas con tiralíneas. Para que Aminetu Haidar fuera un producto semejante sería necesario que el liderazgo saharaui no hubiera caído en la cultura de la burocratización y el inmovilismo que afecta a movimientos surgidos en otras circunstancias geopolíticas. Pero sí que parece indicar un mayor dinamismo de los saharauis del interior, capaces de movilizaciones y protestas que superan los límites operativos y culturales del movimiento guerrillero.
El Sáhara no sólo es víctima del nacionalismo marroquí sino de la incapacidad de evolución creativa de su liderazgo. Es como si en pleno siglo XXI, una España sometida a dictadura tuviera como sola oposición a la Agrupación Guerrillera de Levante y cuatro apoyos aislados en el tejido civil. Sabemos por experiencia que eso no puede triunfar bajo ningún concepto y que es necesaria una profunda transformación social en el interior para que surjan nuevas formas de lucha democrática que vayan más allá de la protesta.
Por eso me crea una profunda inquietud cierto tipo de apoyo español a la más que justa causa de Aminetu Haidar. Alguien debería hacer ver al movimiento saharaui que sólo podrá avanzar con algo más que protesta y solidaridad. Ahora tienen una heroína que no es un burócrata ex guerrillero sufragado por Argelia sino un rostro con significados más en sintonia con la cultura política y social de estos tiempos. Pocas lecciones le pueden dar los que desde la izquierda se niegan a reconocer que el muro de Berlín cayó y para bien, que olvidan la política de Pacto Para la LIbertad y que ni siquiera han tenido un recuerdo para Jordi Solé-Tura, líder comunista que sufrió exilio y cárcel para traernos la libertad.
Por eso sería una lástima que Aminetu muriera. No sólo por razones humanitarias sinó por mero interés político estratégico.









Últimos comentarios